El pequeño Albert

El experimento del Pequeño Albert es una demostración empírica del procedimiento de condicionamiento clásico realizada por John B. Watson y su colaboradora Rosalie Rayner, en la Universidad Johns Hopkins.

Según describen Watson y Rayner (1920), los objetivos de este experimento eran:

¿Puede condicionarse a un niño para que tema a un animal que aparece simultáneamente con un ruido fuerte?
¿Se transferirá tal miedo a otros animales u objetos inanimados?
¿Cuánto persistirá tal miedo? No lo sabremos hasta finalizar el experimento con el pequeño Albert.

Se lo examinó para determinar si existía en él un miedo previo a los objetos que se le iban a presentar (animales con pelo), examen que fue negativo. Sí se identificó un miedo a los sonidos fuertes (como el producido al golpear una lámina metálica con un martillo fuertemente).

El experimento inició cuando Albert tenía 11 meses y tres días. El diseño era presentarle al pequeño Albert un ratón de color blanco y al mismo tiempo un ruido fuerte (golpeando una barra detrás de la cabeza del niño). Después de varios ensayos, el niño sollozó ante la presencia de una rata, y luego mostró generalización del estímulo ante bloques, un perro, lana, un abrigo, etc.

EI (ruido)  ———–> RI (llanto)

EC (objeto blanco) —-> RC (llanto)
littlealbertDesgraciadamente, el experimento no alcanzó la última fase, es decir, el descondicionamiento, ya que Albert fue sacado de la unidad hospitalaria en que se encontraba antes de su conclusión. Los ensayos habían durado 31 días. Watson había planeado desensibilizar al niño relacionando los objetos que provocaban temor con estímulos agradables. Por ejemplo, la rata blanca con la leche caliente, que los bebés consideran una experiencia amorosa y relajante.

Se dice que el pequeño Albert quedó condicionado respecto a las ratas y los demás objetos que le presentaron durante toda su vida, pero lo cierto es que no se sabe con certeza qué sucedió.

Afortunadamente, en la actualidad no es posible realizar este tipo de experimentos. Casos como el del pequeño Albert abrieron un debate sobre la ética a la hora de experimentar con seres humanos contribuyendo al establecimiento de necesarios límites.

Los conductistas sostienen, con cierto humor, que si Albert hubiese acudido a la consulta de un psicoanalista para superar su posible temor hacia los abrigos de pieles se le convencería de que en su primera infancia tuvo un trauma sexual con su madre.

Para el freudiano, el sexo o el amor son los principales sentimientos de los que surgen las respuestas condicionadas que, más tarde, limitan y distorsionan la personalidad. Sin embargo, en este caso, como hemos visto, el trastorno emocional del adulto no fue determinado por un problema sexual. No obstante, también el conductismo ha sido objeto de crítica por otros psicólogos al ser una escuela que no toma en cuenta cómo se siente el individuo estudiado o qué piensa; se centra esencialmente en qué hace, cuáles son sus reacciones y cómo se puede condicionar.

Fuente: Wikipedia

Video: El pequeño Albert experimento