Oopart es el acrónimo en inglés de Out of Place Artifact (literalmente, ‘artefacto fuera de lugar’). Es un término acuñado por el zoólogo estadounidense Ivan T. Sanderson que hace referencia a objetos paleontológicos y arqueológicos que en apariencia se han encontrado en lugares o épocas donde se creía imposible por sus características (complejidad tecnológica, referencias a la civilización actual, etc.) “anacronismo”; o porque no haya objetos similares de la misma procedencia.

Interpretación popular

El término ha sido ampliamente utilizado para refutar teorías como la teoría de la evolución o la estimación científica de la edad de la Tierra. Los Oopart también se han utilizado por los aficionados a la ufología y otras pseudociencias como base para la teoría de que la humanidad habría sido fundada y/o alterada por civilizaciones extraterrestres mucho más avanzadas o evolucionadas (Creacionismo alienígena), ya que desde su punto de vista algunos de los pueblos antiguos poseerían, precisamente por este motivo, conocimientos científicos en determinadas áreas al menos tan avanzados como los actuales, así como tecnología insólita para su tiempo.1 Por otro lado, la consideración de Oopart depende en gran parte de los conocimientos que se dominan de un periodo histórico, por ello es tan relativa como la veracidad de las teorías de quienes lo utilizan como argumento.

Interpretación científica

Si bien es cierto que las características aparentemente extraordinarias de algunos de estos objetos aún no poseen una interpretación desde la arqueología, paleontología u otras areas de estudio, o bien fueron catalogados como Ooparts para luego salir de esta clasificación,2 en general la comunidad científica se muestra escéptica frente a las interpretaciones que califican a estos objetos como “fuera de lugar”. Un gran número de estas han sido refutadas como productos de fenómenos como el palimpsesto, la pareidolia, la falsificación o simplemente la ignorancia respecto a las culturas que produjeron el objeto en cuestión.

Fuente: Wikipedia

http://www.ivoox.com/playerivoox_ee_377573_1.html

http://www.ivoox.com/playerivoox_ee_377617_1.html

INSTRUMENTO DE ANTICITERA – GRECIA

Frente a la Isla de Antikythera (Grecia) en el Mar Egeo, fue hallado en el año 1.900 por un grupo de pescadores de esponjas a unos 60 metros de profundidad, un extraño bloque de aspecto metálico recubierto de residuos calcáreos, procedente del naufragio de una galera griega, cuando estos procedían a rescatar los objetos de valor de dicha nave y que según la datación de los expertos naufragó en el siglo I a. C.

Una vez finalizadas las tareas de rescate un año más tarde y cuando se realizaba su clasificación, el arqueólogo griego Valerios Stais reparó en la presencia de este extraño objeto, en el cual parecían apreciarse varios mecanismos de engranaje, algo totalmente ilógico para un descubrimiento de 2.000 años de antigüedad.

Tras un examen minucioso y la limpieza de residuos a base de ácidos, tanto Stais como otros expertos llegaron a la increíble conclusión de que este artefacto debía de ser algún reloj astronómico o instrumento de navegación muy sofisticado. Especialistas en epigrafía, detectaron la presencia de inscripciones que hacían referencia al Sol, la Luna y otros cuerpos celestes.

Calculadora astronómica para unos, astrolabio para otros, o simple objeto incatalogable para muchos, este extraño mecanismo permanece expuesto desde su descubrimiento en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Realizado en bronce, consta de 40 ruedas de engranaje (la principal dispone de 240 dientes), 9 escalas móviles y 3 ejes (el mayor servía para poner en marcha todo el increíble mecanismo). Se cree que en sus orígenes alcanzaba unas dimensiones de 8 X 16 X 32 centímetros, con un cuadrante de frente y otros dos más por la parte posterior.

A mediados de los años 50, el conocido aventurero Jacques Cousteau, capitán del buque de estudios oceanográficos Calypso, se interesó en este más que curioso mecanismo, y se animó a seguir buscando en la misma zona donde se encontró medio siglo antes la conocida como “Máquina de Antikythera”. De estas labores de búsqueda, el Capitán Cousteau rescató un importantísimo tesoro arqueológico, y también pequeños restos de extraños engranajes de incomprensible utilización.

La enorme dificultad para poder explicar la presencia de tan “moderno mecanismo” en plena época de esplendor del Imperio de Roma, ha hecho que la comunidad científica haya dejado en el olvido a éste curioso objeto rescatado de las aguas.

No habrá quien falte en asegurar (en un claro ejemplo al que nos tienen muy acostumbrados los “negadores profesionales” de molestas evidencias) que la máquina de Antikythera no es más que un simple reloj que algún navegante arrojó en el siglo XIX desde su barco y que cayó por “casualidad” (¿cuántas veces habremos oído ésta palabra?) en las proximidades de la vieja galera griega naufragada.

CALAVERA DE CUARZO – YUCATAN, BELICE

En el año 1924, Anna Le Guillon Mitchell-Hedges de 17 años de edad, con su padre adoptivo, el explorador inglés Frederick Albert Mitchell-Hedges, descubren una calavera de cristal de roca en las ruinas de un templo de la ciudad Maya “de las pie
dras caídas” en Lubaantún, Belice.Excepto la ausencia de suturas craneanas, es una reproducción casi perfecta de una calavera de mujer. Pesa 5 kilos. Se compone de dos partes, la mandíbula inferior ajustándose perfectamente con la parte superior.Las propiedades ópticas de la calavera son sorprendentes : *alumbrada por debajo, la luz sale por las cuencas. *Alcanzada por detrás por los rayos del sol, un intenso haz luminoso ( capaz de encender fuego ) sale por las cuencas, la nariz y la boca Está hecha con cuarzo natural sumamente puro, de dióxido de silicio “piezoeléctrico” anisótropo. Las dos partes están talladas en el mismo bloque de cristal de roca. Ninguna huella de instrumento, ni siquiera rastro microscópico. Sin señal de fabricación, resulta imposible fecharla ( el cristal no envejece ). Con una tecnología moderna con diamante haría falta un año de trabajo para conseguir el aspecto exterior ( con huellas de fabricación, lo que no lleva la calavera ), en cuanto a los efectos prismáticos,
su reproducción resulta aún más dificultosa.La fabricación manual hubiera necesitado 300 años de una labor continua Un investigador del equipo declaró:” ¡Este maldito cacharro ni siquiera debería existir ! ”


BATERIA DE BAGDAD
En 1938, un arqueólogo austriaco, el Dr Wilhelm König, estudió un “objeto de culto” depositado en el fondo de los sótanos del museo de Bagdad. Se trata de un vasito de terracota de 15 centímetros de altura por unos 7,5 centímetros de diametro.Emergiendo del tapón bituminoso, una varilla de hierro
está insertada en el interior de un cilindro de cobre y aislada de él por un tapón de asfalto en su base ; siendo el cilindro de cobre soldado con su capucho por una aleación plomo/estaño. Varias de estas pilas fueron encontradas en las ruinas de Khujut Rabu, ciudad Parta, en los alrededores de Bagdad. Los Partos, guerreros feroces, dominaron la región entre 250 antes de Jesucristo y 230 después de Jesucristo. Diez pilas eléctricas más fueron descubiertas más tarde en Cesiphon. El cobre lleva una pátina azul característica de la galvanoplastia con la plataEntonces se piensa que son mucho más antiguas porque se encontraron igualmente vasos de cobre chapados con plata en un sitio Sumerio datado por lo menos de 2 500 años antes de Jesucristo.Otro ingeniero, C, dio el siguiente paso. Había que encontrar un líquido que estuviera al alcance de los habitantes de Mesopotamia que fuera alcalino. Y se topó con el zumo de uva. En una replica de la pila Grey colocó una estatua de plata en el interior, pasando luego a activar la corriente, utilizando el zumo de uva como alcalino. La pieza de plata pasó a tener un color dorado en unas dos horas, no quedaban dudas de que era una pila eléctrica de entre 0,5 y 1,5 voltios, según los experimentadores.

MAPA PIRI REIS – ESTAMBUL
En el año 1929, durante la renovación del museo del palacio Topkapi Sarayi de Estambul, el director de los museos nacionales turcos, el Sr Halil Edem encontró el mapa famoso de piel de gacela de Piri Reis, pintado en el año 1513.

Este mapa representa el Océano Atlántico con una parte de las costas americanas, africanas y del Antártico.

Estos mapas se levantaron según los datos de cartas, de portulanos de cuatro portugueses que enseñan el Sind, el Hind y China y de un mapa dibujado por Cristóbal Colón.
Son tan exactos, para navegar sobre los siete mares, como los mapas de nuestros países. ”

Dice que compiló su mapa a partir de veinte otros procedentes de la Gran Biblioteca de Alejandría y fechados por lo menos del siglo IV antes de Jesucristo.

A primera vista este mapa puede parecer inexacto, si uno está acostumbrado a los mapas Mercator, pero no, si conoce las proyecciones estereográficas polares ( mas precisamente es una proyección cordiforme ). Sin duda alguna este mapa formaba parte de un conjunto que constituía un mapamundi semejante a este :

El mapa de Piri Reis fue estudiado por muchos investigadores :

* El ingeniero americano A. Mallery.
* M. Walters de la sección de hidrografía de la U.S. Navy.
* El profesor D. Lineham, director del observatorio de Weston y jefe de los servicios de sismología del año geofísico.
* El profesor C.H. Hapgood del Keene College, New Hampshire, EE.UU., autor de la teoría sobre el corrimiento de la corteza terrestre.
* El profesor R. Strachan, del Massachusetts Institute of Technology.
* El Teniente-Coronel H.Z. Ohlmeyer, Comandante del 8° escuadrón de reconocimiento técnico de la US Air Force.

Resulta de estas investigaciones que este mapa es imposible, y por motivos numerosos, si se tienen en cuenta los conocimientos de su época, fuera de su tiempo :

* La isla de Marajo en la desembocadura del río Amazonas sólo fue descubierta en el año 1543.

* Las islas Malvinas fueron descubiertas en el año 1592.

* Los Andes están representados , a pesar de que todavía no se les conoce.

* El llama, mamífero típico de América del Sur, está pintado sobre los Andes, y fue en 1598 cuando los españoles lo identificaron.

* Las grandes islas por encima del ecuador, desconocidas, corresponden a las altiplanicies submarinas de los islotes Sn Pedro y Sn Pablo, sobre la Gran Dorsal Atlántica ( cuya existencia nadie sospechaba ).

* En él se ven las costas del Antártico que se descubrirá sólo en 1818, es decir 300 años más tarde.

* América del Sur está unida con el Antártico por un istmo que desapareció hace 10 000 años.

* Por fin, el elemento más sorprendente, el que más plantea problemas :
Las orillas del Antártico que se pueden ver son las de la Tierra de la Reina Maud ¡ sin ningún hielo !
Este trazado fue confirmado en 1949 con los apuntes sísmicos de una expedición anglosueca.
Aún si quedan algunos científicos para seguir pretendiendo que el casquete entero data de varios millones de años, otros aceptan la posibilidad que esta parte del Antártico pudiera emerger de los hielos durante aproximadamente 9 000 años, hace por lo menos ¡6000 años!

RUEDA DEL PRINCIPE SABU – EGIPTO
Realizando unas excavaciones en el año 1.936, en la zona arqueológica de Sakkara, fue descubierta la Tumba del Príncipe Sabu (nº 3111), hijo del faraón Adjuib, gobernante de la I Dinastía (3.000 a. C.). Entre los utensilios del ajuar funerario que fueron extraídos, a B. Walter Emery le llamó poderosamente la atención un objeto que definió inicialmente en su informe Las Grandes Tumbas de la I Dinastía como: -…un recipiente con forma de tazón de esquisto…-. Años más tarde, en su obra citada con anterioridad, Egipto Arcaico, hacía un comentario que viene a resumir perfectamente la realidad y situación de este incómodo “cachivache”: “…… no se ha conseguido ninguna explicación satisfactoria sobre el curioso diseño de este objeto……”.

Este objeto al que se refería B. Walter Emery en sus informes, tiene 61 centímetros de diámetros, y 10,6 centímetros de altura en la zona central. Está fabricado es esquisto, una roca muy quebradiza y frágil, que requiere un tallado muy laborioso. Su forma se asemeja a la de un plato o volante de coche cóncavo, con una especie de tres cortes o palas curvas que recuerdan a la hélice de un barco, y en el centro de ésta, un orificio con un reborde que sobresale como si fuera el receptor de algún eje de una rueda o de algún otro mecanismo desconocido, dispuesto para girar.

Como bien es sabido por todos, la postura que mantiene la egiptología oficial respecto a la aparición y uso de la rueda por parte de los antiguos egipcios, es muy clara y no deja lugar a ninguna duda. Su introducción en Egipto nos aseguran, fue debida a la invasión de los hicsos al final del Imperio Medio, 1.640 a. C., que la utilizaron, entre otras cosas, en sus carros de guerra, y que era conocida también en ese momento por otros muchos pueblos de Oriente Medio. La pregunta entonces es inevitable: si no es una rueda, ¿qué es el extraño objeto que apareció en la Tumba de un príncipe de la I Dinastía, 1.400 años antes de la invasion de los hicsos?.

A pesar de la complejidad de este problema, el tema se agudiza aún más a raíz de los estudios técnicos que diferentes investigadores han llevado acabo, impulsados por el sorprendente y extraño diseño de este artilugio.

El también egiptólogo Cyril Aldred llegó a la conclusión de que, independientemente de lo que fuese aquel objeto, su diseño se correspondía sin duda, a una reproducción de un objeto metálico anterior mucho más antiguo. De hecho, esta rueda de esquisto apareció en la Tumba del Príncipe Sabu, junto con otros extraños objetos de cobre, prácticamente el único metal que conocían los egipcios en aquella época. La duda nos asalta al pensar cómo pudieron diseñar un objeto tan delicado y tan complejo estructuralmente, hace más de 5.000 años. Una estructura que en el caso de sus tres extraños cortes o palas curvas, nos induce a pensar casi inmediatamente en la utilización de este objeto en un medio líquido. Este detalle, junto al orificio sobresaliente en la parte central, nos hace sospechar también que este objeto sólo sea una pequeña parte de algún mecanismo más complejo, y que se salvó gracias a una reproducción en piedra que por alguna desconocida razón, realizó un artista, con unas no menos desconocidas herramientas.

Pero…, ¿qué mecanismos existían hace 5.000 años en el Valle del Nilo?.

Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro, con un diseño producto de la “siempre recurrida casualidad”. Aunque también es casualidad, que este curioso objeto coincida con el diseño de una de las piezas que la Compañía Lokheed de Misiles y del Espacio, desarrolló para ser encajada herméticamente dentro de un cárter lleno de lubricante. Sea lo que sea, este objeto encontrado en una tumba de Sakkara con una edad que como mínimo alcanza los 5.000 años, sigue constituyendo uno de los misterios mejor guardados entre las paredes del viejo Museo de El Cairo.