Assassin’s Creed es un galardonado videojuego histórico de tercera persona, de sigilo, acción y aventura desarrollado por Ubisoft para Microsoft WindowsPlayStation 3 y Xbox 360. La mayor parte del juego tiene lugar durante la Tercera Cruzada, la trama gira en torno a una secta conocida como la Orden Secreta de Hashshashin (Asesinos). El jugador es, en realidad, un hombre de hoy en día llamado Desmond Miles, el cual mediante el uso de una máquina llamada el “Animus”, se permite la visualización y el control de la memoria genética de sus antepasados, en este caso, Altaïr Ibn -La ‘Ahad, un miembro de los Asesinos. A través de esta trama, que emergen los detalles de una lucha entre dos grupos, los Caballeros Templarios y los Asesinos, más de un artefacto conocido como “Pieza del Eden”, y el juego tiene lugar principalmente durante la Tercera Cruzada en Tierra Santa en 1191. El juego recibió críticas generalmente positivas, y ganó varios premios en el E3 de 2006. La historia de otro asesino, Assassin’s Creed II, fue lanzado en noviembre de 2009. La secuela de Assassin’s Creed II, Assassin’s Creed: Brotherhood, fue lanzado en noviembre de 2010.

La Leyenda: Nazaríes, La Secta de los “Asesinos”

Marco Polo dedica algunas páginas de su diario de viajes a consignar la existencia de una secta religiosa cuyos seguidores se hacen llamar hassassins (término del cual derivan las palabras hachís y asesino), célebre por sus crímenes y por el empleo de una extraña poción preparada con charas hindú. “La orden comprendía una jerarquía esotérica dividida en tres grados: lassik (aprendiz), fedawi (sagrado) y refik (compañero). Sobre éstos, la jerarquía esotérica reunía a los dais (maestres), los daikebirs (grandes priores) y el jeque al-Djebel (gran maestre).”  Se cree que esta organización sirvió de modelo a órdenes religiosas y militares como la Orden del Temple y los Caballeros Teutónicos.

Según cuenta Phillip K. Hitti en The Book of grass: “El movimiento Asesino, llamado ‘nueva propaganda’ por sus miembros, fue inaugurado por Al-hazan Ibn-Al-Sabbah (muerto en 1124), probablemente un persa, que clamaba ser descendiente de los reyes Himayarite de Arabia Saudita». Para recuperar su trono, este personaje se dio a la tarea de reclutar un número considerable de jóvenes entre los 12 y los 25 años de edad a quienes mantenía confinados en una fortaleza donde se les enseñaba «el libre y traicionero uso de la daga, reduciendo el asesinato a un arte.”

Para reclutar a sus mercenarios, Al-hazan introducía grupos de cinco o seis jóvenes a los jardines de su palacio. Allí les hacía beber “cierta poción  que los transportaba a un profundo sueño”. Al despertar, todos aseguraban que verdaderamente acababan de regresar del paraíso, donde ángeles femeninos “yacieron con ellos hasta saciar sus corazones de contento.” Así pues, cuando su Maestro tenía algún plan en mente sólo tenía que decirles: “Id y haced esto y esto; que cuando retornéis mis ángeles os llevarán de nuevo al paraíso. Y no tengáis miedo de morir, aun si lo hacéis, os mandaré a mis ángeles para traeros de nuevo al paraíso.”

Según relata un personaje de Alejandro Dumas en El Conde de Montecristo, “lo que aquellos jóvenes tomaban por la realidad, era un sueño; pero tan dulce, tan embriagador, tan voluptuoso que se vendían en cuerpo y alma al que se lo había proporcionado, y obedeciendo sus órdenes como a las de Dios, iban a herir al opuesto polo del mundo a la víctima señalada, muriendo en los tormentos sin quejarse, con la sola idea de que la muerte que sufrían no era sino una transición a esa vida de placeres, de la cual aquella hierba santa, que ante vos veis servida, les había dado un anticipo.

Hashashins, Hassassins, hashishitas o nizaríes, eran los diferentes nombres con los que se conocía a esta secta que, según se cuenta, fue el origen del actual término “asesino” en la mayoría de los idiomas de occidente.

Se trataba de una secta islámica seguidora de una corriente chiíta llamada ismaelita, que tuvo su máximo poder en la dinastía Fatimí de Egipto. En realidad esta secta se escindió de la ortodoxia ismaelita. Surgió a finales del siglo XI en el norte de la antigua Persia, extendiéndose desde allí hasta las costas del Mediterráneo oriental.

El término “Hashashin” parece significar bebedor de hachís, aunque no está claro. La leyenda les consideraba guerreros suicidas, fedayines dispuestos a morir por el Islam que actuaban tras una formación en la que se incluían rituales en los que el hachís estaba presente, por eso los nizaríes fueron conocidos así.

La decadencia de la secta llegó tras la invasión de los mongoles que destruyó sus principales puntos de actividad.

El Viejo de la Montaña:
Hasan-i Sabbah (Hasan Ibn Sabbab, Hassan Ibn Saba, Hassan Bin Sabbah) nació a mediados del siglo XI. Decidió estudiar el Corán y dedicarse a la vida religiosa. Influenciado por otros estudiosos que convivieron con él, decidió asumir los postulados ismaelitas que llegaban del Califato Fatimí. Así que decidió propagar esa corriente ideológica, haciéndose misionero y captando todo tipo de fieles. Además declaró la guerra a los otomanos selyúcidas, sunitas.

Para esta misión decidió crear la secta de los nizaries. Empezó entonces a trabajar con la manipulación mental. Creía que las personas eran fácilmente influenciables si se seguían los pasos adecuados.

De él se hizo un mito. Se le atribuyeron milagros y prodigios, así como el dominio de artes esotéricas.

Como líder de la secta de los nizaríes, fue conocido bajo el título de “Viejo de la Montaña”, título que también se le otorgó a todos sus sucesores como líderes de la secta.

Fortaleza de Alamut:
Alamut (Aluh Amat) era una fortaleza situada en lo alto de una escarpada montaña a unos 1.800 metros de altitud. Estaba muy cerca del mar Caspio, y era de muy difícil acceso, lo que le daba una posición privilegiada para la defensa del lugar.

Esta fortaleza fue el centro neurálgico de proclamación del mensaje nizarí. La leyenda cuenta que dentro de la fortaleza se crearon los jardines más bellos conocidos, con las mujeres más sensuales que se podían imaginar. Se dice que Hasan creó allí un auténtico paraíso llamado “El Jardín de Alá”. Aunque se duda de la veracidad de este jardín, ya que la única fuente que lo menciona es Marco Polo, personaje muy dado a exagerar sus viajes.

Métodos de captación:
Hasan sabía modificar la conducta humana con diversas técnicas. Eso le permitía ganar adeptos hasta el punto de dar su vida por él a través del uso de la religión. Según cuenta la leyenda de los Hashashin, el consumo de hachís ayudaba a esa modificación de la conducta. No es el único ejemplo en la historia del uso de sustancias estupefacientes para, en un estado de alteración de la realidad, poder influir en el comportamiento de los individuos.

Se supone que Hasan ponía a sus seguidores bajo los efectos del hachís y los llevaba a los jardines de la fortaleza de Alamut. Allí disfrutaban de los placeres carnales de todo tipo para que se convencieran de que habían llegado al Jardín de Alá. Los súbditos, cuando despertaban del efecto de las drogas, creían realmente haber viajado al paraíso y no dudaban en hacer cualquier cosa que les mandase Hasan, ya que así, y sólo así, podrían volver.

Una leyenda cuenta como un visitante a Alamut habló con Hasan. Este visitante decía tener el ejército más poderoso y que en cualquier momento podría derrotar a los nizaríes, ya que su ejército tenía 10 veces más hombres. Hasan le contestó que su ejército era en verdad el más poderoso, y para demostrarlo le dijo a uno de sus hombres que se arrojara desde lo alto del castillo en el que se encontraban. El hombre lo hizo. Sorprendido, el visitante no tuvo más que reconocer que Hasan tenía el ejército más poderoso, porque hacían cualquier cosa a una orden suya.

Forma de operar:
Los Hashashin no formaban un ejército regular, actuaban en grupos de seis hombres llamados feyadines (“Jidawis”, “Fida’is” o “Fidawis”). Hasan enviaba a estos grupos para ejecutar sus acciones, normalmente de asesinato o amenaza. Su total desprecio por su vida les convertía en armas letales. Además, no sólo esta característica suicida les hacía casi imparables, También eran buenos guerreros.

Todos los Hashashin se formaban tanto en el arte del combate como en estudio de la religión fatimí, siendo unos guerreros religiosos. Algunos les consideraban los templarios del Islam ya que, como estos, también formaban una orden con diversos grados de iniciación.

La estructura jerárquica de la secta estaba encabezada por Hasan, que adquirió el título de “Viejo de la Montaña”. Los Fedayines eran los que actuaban, pero dentro de la secta estaban, por orden jerárquico, los Dais, los Refik, los Fedayines y los Lassik.

Los Fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Se iban acercando poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en siervos suyos para poder sacar información.

La primera victima de los Hashashin fue Nizam Al-Mulk, gran visir del sultán selyúcida Malîk shah. Sus acciones llegaron a tener una gran importancia, intentado asesinar sin éxito a Saladino dos veces. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado de Monferrat, al que asesinaron en 1192.

Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía también que los Fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos. Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas. Esto les acercaba a las corrientes gnósticas y cabalísticas.

Decadencia:
Tras la muerte de Hasan-i Sabbah su cargo fue ocupado por diversos “Viejos de la Montaña”. Siguieron practicando sus creencias y sus asesinatos.

La caída del Clifato Ftimí de Egipto, principal sustento político de la secta, fue un detonante muy importante para la decadencia nizarí.

El último Jeque de Alamut fue Rukn al-Din Khurshah, bajo cuyo mandato la secta y sus fortificaciones fueron destruidas por los mongoles. Pero la ideología nazarí se mantuvo en el tiempo. En la actualidad no tienen prácticamente ninguna influencia y son un grupo muy reducido.

Sitios Consultados:

http://www.ocultismoyconspiracion.com/2006/11/nizares-la-secta-de-los-asesinos.html