Por: Mario A. Salinas (Estudiante de T.O.)

¿Se le borran nombres, fechas o números telefónicos? ¿Olvida con frecuencia donde dejo sus llaves? Al platicar, ¿Interrumpe varias veces su relato para pedir que le ayuden a recordar los
lugares y los nombres de quienes cuenta su historia? ¿Se le ha perdido su coche al salir por la puerta equivocada del centro comercial?
Si a usted le sucede todo o parte de esto, no se preocupe, hay esperanza.

La buena noticia es que recientes estudios sobre el cerebro demuestran que a través de simples actividades cotidianas podemos desarrollar y mantener en forma las conexiones neuronales, que son las responsables de mantener ágil nuestra mente. En 1998 un grupo de científicos suecos y  americanos demostraron por primera vez, que en un cerebro adulto sí se forman células nuevas; que contrario a lo que se creía, el deterioro de la mente que muchas personas experimentan no es por la edad, ni porque se mueran las neuronas.

La sensación de pérdida de memoria, resulta del adelgazamiento de las dentritas (ramas de las neuronas que a través de la sinapsis, recibe y procesan información de otras células nerviosas). Esto forma la base de la memoria. Si las dentritas no se conectan con frecuencia, simplemente se atrofian, y la habilidad del cerebro para meter nueva información se reduce. Necesitamos ejercitar y fortalecer la memoria, como lo hacemos con un músculo del cuerpo. “Neurobics”, según explican los doctores en neurobiología de Duke University Medical Center, es la nueva ciencia para ejercitar el cerebro.

Antes se creía que solo los niños formaban dentritas; ahora se descubre que las neuronas pueden crear nuevas dentritas para compensar la perdida de otras. Al leer esto, usted probablemente piense, “mi mente debe estar bastante estimulada, ya que leo, trabajo y trato gente”.

La verdad es que la vida de la mayoría de nosotros se lleva a cabo dentro de una serie de rutinas. Piense en su semana o día promedio. ¿Qué tan diferente es su desayuno, su ruta hacia el trabajo, hora de comer, etcétera? ¿Que pasa con nuestro cerebro cuando se pone en automático? Las actividades rutinarias requieren un mínimo de energía, y pasan por las mismas carreteras ya formadas en el cerebro.

Cada vez que aprendemos algo nuevo, o experimentamos algo diferente vía vista, olfato o sonido, estimula el cerebro, crea nuevas neurorutas y fortalece la sinapsis. No basta un estimulo pasivo como ver la TV, tomar un masaje o escuchar música… “Neurobics” usa los sentidos en formas novedosas, sorprendentes y divertidas que signifiquen un reto al cerebro. Por ejemplo: Si siempre ha escrito con la mano derecha, trate de hacerlo con la mano izquierda. Los circuitos que necesitan prenderse en las distintas áreas del cerebro se activarán, por lo que el cerebro se confronta a una nueva tarea que lo involucra y lo reta. Esto es lo que refuerza la nueva producción de dentritas.

Todos tenemos rutinas en las mañanas para salir de la casa rápido y sin pensar mucho, así como al regresar por la noche a descansar. En estos momentos la mente está en piloto automático, por lo que son ideales para romperlos y despertar nuevos circuitos. A ponerse en acción

A continuación les mencionamos algunos ejercicios que, según las investigaciones, expanden substancialmente los circuitos en la corteza cerebral:
1. Báñese con los ojos cerrados. Localice las llaves y ajuste la temperatura utilizando solo el tacto. Adentro, busque el jabón, shampoo o crema de rasurar también con los ojos cerrados.
Sus manos notarán varias texturas de las cuales no se había percatado.
2. Utilice la mano no dominante. Con ella, haga todo lo que suele hacer: lavarse los dientes, abrir la pasta, peinarse, aplicar el maquillaje, vestirse, abotonarse, etcétera. Así pondrá a trabajar al lado opuesto del cerebro, el cual en estas tareas permanece inactivo.
3. Lea en voz alta con un compañero. Alternen el papel de lector y receptor. Cuando leemos en voz alta o escuchamos la lectura, utilizamos diferentes circuitos que al leer en silencio.
4. Cambie sus rutas. Tome un camino diferente para ir al trabajo. Si sale al campo, baje la ventana para disfrutar de los olores a lluvia, a tierra mojada , de los sonidos de los pájaros, de las hojas secas…
5. Identifique las monedas.
Coloque en una taza varias monedas diferentes y téngalas a la mano en su coche. Mientras esta en el alto, con los dedos trate de identificar la denominación de cada una.
6. Cambie de lugar las cosas. Al saber donde esta todo, la corteza y el hipocampo han construido un “mapa” espacial de las cosas. Cámbielas arbitrariamente. Empiece por el bote de basura, y verá la cantidad de veces que aventará el papel al viejo lugar. Así activará diferentes zonas del cerebro. 7. Aprenda una habilidad, puede ser fotografía, tallado en madera, cocina, etcétera. Aquellas que utilizan varios sentidos a la vez son muy estimulantes. Si le gusta armar coches o rompecabezas, tápese un ojo. Esto hará que pierda la percepción de profundidad, por lo que el cerebro
tendrá que confiarse de otras vías.

¿Por qué no abrirnos de mente y probar “ver” las cosas de otra forma, para ampliar nuestra memoria?
Con suerte, en poco tiempo ya no diremos, “¿dónde deje mis llaves?”, y usted aprenderá a utilizar la otra parte de su cerebro. ¿Por qué no intentarlo?

Referencias: Periódico “El Sol” 21 de Noviembre de 2000 Fisiología Médica Arthur C.
Gayton 7ª. Edición

via http://www.terapia-ocupacional.com/articulos/neurobics.shtml