Por Leonardo Moledo

Nagasaki y Kokura

1- Nagasaki

A menudo, Nagasaki es olvidada en el catálogo del horror; la sombra de Hiroshima eclipsa una sombra casi igual. Como Hiroshima, Nagasaki estaba desde el principio en la lista de blancos posibles, que fueron cuidadosamente mantenidas aparte de los bombardeos. Se entiende: para probar los efectos de una bomba atómica, hacía falta una
ciudad intacta. El 6 de agosto de 1945, Little Boy, la bomba de uranio con una potencia equivalente a 12.500
toneladas de TNT, arrasó Hiroshima.
El gobierno japonés tardó en reaccionar: la destrucción de la ciudad había sido tan completa que las noticias tardaron un día entero en llegar al gobierno, donde se reanudó la lucha entre quienes querían la rendición y quienes proponían una resistencia prolongada. Los norteamericanos decidieron ensayar la bomba de plutonio.
A las 10 de la noche del 8 de agosto, en el aeropuerto de Tinian (en el extremo norte de las Islas Marianas), Fat Man, una segunda bomba atómica, fue cargada en un bombardeo B-29, llamado Bock’s Car, que levantó vuelo a las 4 menos cuarto de la mañana del 9 de agosto y a las 11 y dos minutos dejó caer la bomba sobre Nagasaki. Fat Man explotó sobre las suaves colinas que rodean la ciudad, con una potencia de 22.000 toneladas de TNT. Las colinas atenuaron la explosión, que causó menos víctimas que las de Hiroshima. Pero setenta mil personas murieron en Nagasaki antes del fin de ese año, y ciento cuarenta mil a lo largo de los cinco años siguientes: una tasa de mortalidad (para el arma) del 54 por ciento (idéntica a la de Hiroshima) y de la cual se enorgulleció el alto mando norteamericano.

Pero hay una historia más sobre Nagasaki. Y es que el objetivo de la bomba de plutonio, en principio, no había sido Nagasaki sino Kokura.

2- Kokura
¿Quién conoce el nombre de Kokura?
Kokura está en el noroeste de la prefectura de Fukuoka, en la isla de Kyushu. En 1933 se construyó un arsenal, y desde entonces la ciudad se volvió un punto estratégico.

Nadie oyó hablar de Kokura, donde la gente vivió como hizo siempre, y los días amanecieron y terminaron, como siempre, y el tiempo pasó y la gente nació y murió, como fue siempre.
En 1963 Kokura se fusionó en una nueva ciudad que se llamó Kitakyushu. El nombre de Kokura dejó de figurar en los mapas. Kitakyushu es ahora un gran centro de comercio con más de un millón de habitantes.
Nadie habla hoy de Kokura y, sin embargo, la segunda bomba atómica, la que hizo estallar en pedazos Nagasaki, no estaba destinada a Nagasaki sino a Kokura.
El avión se llamaba Bock’s Car, y a bordo viajaba la bomba de plutonio. Bock’s Car alzó vuelo el nueve de agosto, a las cuatro de la mañana de un amanecer de Tinian, navegando hacia el Sol. Bock’s Car alzó vuelo hacia Kokura.
Entre las ocho y las nueve menos diez dio vueltas sobre Yakoshima aguardando a sus aviones escolta, uno de los cuales no llegó y, sin esperarlo, siguió vuelo hacia Kokura. ¿Cómo sería ese día, qué destino tenía en el almanaque del tiempo? ¿Quién decidió que sobre Kokura hubiera nubes bajas?
El avión llegó a las diez menos diez, y voló en círculos, esperando que el cielo se despejara. Ese día, seguramente, los habitantes de Kokura habrán mirado el cielo, y dicho, ¡qué día gris sobre el fondo gris de la guerra! Algunos habrán dicho: “aquellas nubes no nos dan tregua, ¿no podrían mostrarnos un poco el sol sobre el fondo gris de la guerra?”
Y por encima de esas nubes, el Bock’s Car, con una bomba atómica ya lista, volaba dando vueltas circulares, esperando que las nubes se abrieran. ¿Cuántos habitantes de Kokura habrán mirado al cielo esperando que el cielo se despejara, deseando lo mismo que el piloto?
Pero no, para tristeza de los habitantes de Kokura, el tiempo no mejoró y como el parte meteorológico no daba esperanzas ni noticias de un cielo despejado, y se empezaba a agotar el combustible, el Bock’s Car dejó de dar vueltas en círculo y enfiló hacia Nagasaki.
Los habitantes de Kokura vivieron porque ese día estaba nublado.